Elizabeth Bathory (Erzsebet)
| La condesa sangrienta
Cuando
pensamos en asesinos de niñas... ¿alguien piensa en una
aristócrata? Difícilmente ¿verdad?. El caso de
Erzsebeth (Elizabeth) Bathory es especial, pues se dice que asesinó
a unas 650 chiquillas para conseguir de ellas su juventud. A
los 11 años se prometió al conde Ferenz Nadasby y a los
15 años se casó con él. El conde era un guerrero
al que se conocía como El Héroe Negro. Juntos se marcharon
a vivir al castillo familiar de los Nadasby, el Castillo Csejthe, situado
en la cima de una colina por los Cárpatos. Cuando el conde se
tuvo que marchar a luchar, Elizabeth se quedó sola y harta de
este aislamiento y el aburrimiento se hizo amante de un tipo que por
su raro aspecto llamaban "el vampiro". Cuando su marido volvió
ella dejó al amante para mantener otro tipo de relaciones, esta
vez lésbicas con dos de sus doncellas. De nuevo el marido se
marchaba a la lucha y ella, aburrida, se interesó más
intensamente en el esoterismo. A partir de ese instante comenzó
a rodearse de gente dedicada a la brujería, alquimistas y hechiceros,
y viendo pasar el tiempo comienza su mayor preocupación en la
vida: la de envejecer.
Cuentan también que fue su propio marido quien le inició en el "arte" de la tortura, un medio para conseguir la disciplina del servicio, de modo que cuando ella comenzó a hacerse con el gobierno del castillo lo puso a prueba introduciendo agujas bajo las uñas de las doncellas. Elizabeth fue madre de cuatro hijos y durante el tiempo en que se ocupó de ellos no hizo nada. Su marido murió, y fue entonces cuando Elizabeth se cobró su primera víctima, una joven sirvienta que le peinaba en aquel momento. La joven dio un tirón a su pelo y Elizabeth la abofeteó con tal ímpetu que la hizo sangrar. Su mano quedó manchada y Elizabeth, en su imaginación, creyó ver que el trozo de piel manchado de sangre rejuvenecía y tenía mejor aspecto que el resto de su cuerpo. Aprovechando su enfado y el irremediable deseo de llevar a cabo su plan Elizabeth ordenó que cortasen la venas de la joven sirvienta y llenaran la bañera con su sangre. Con este primer asesinato surgió su obsesión y terminó por viajar por los Cárpatos en su carruaje buscando niñas de la que se pudiera servir. Iba acompañada de sus doncellas, encontraban a la víctima perfecta, le prometía trabajo y la pobre joven terminaba secuestrada en el castillo tras ser azotada o drogada. En los sótanos del castillo las encadenaba y las acuchillaba para sacarles la sangre. De este desangramiento se ocupaban su sirviente, el verdugo, o la propia Elizabeth. Cuando la víctima en cuestión parecía sana la mantenía con vida en el sótano durante años para convertirlas en fuente contínua de sangre que beber. Absolutamente "pirada" (no hay mejor palabra para describirla). Tras bañarse en la sangre ordenaba a sus sirvientas que le lamiesen la piel. Si las chicas no hacían ascos las recompensaba, pero si mostraban cualquier mueca de repugnancia, las torturaba hasta matarlas. Los cuerpos de las víctimas comenzaron a enterrarse cerca del castillo y los restos de las chicas, los huesos, los aprovechaban los hechiceros para sus rituales. Cuando se hartaron de hacer excavaciones terminaron por tirar los cuerpos al campo esperando que las alimañas comieran la carne. Pronto
los habitantes del pueblo se percataron de que las jovencitas que iban
a trabajar al castillo desaparecían y no volvía a vérselas.
Cuando los campesinos veían el carruaje de la condesa ya sabían
que Elizabeth buscaba una nueva sirvienta que... desaparecería
como todas las demás. Tras once años viendo desaparecer
jóvenes y escuchando profundos gritos que venían del castillo,
los campesinos comenzaron a investigar por su cuenta y se encontraron
con varios cuerpos sin vida de algunas de esas chicas en las inmediaciones
del castillo. Los pueblerinos comenzaron a decir que el castillo estaba
maldito y en él habitaban vampiros. Llegaron con sus sospechas
hasta el mismo soberano, pero Mathias II no les hizo caso hasta 1610
en que envió una tropa de soldados bajo las órdenes del
propio primo de Elizabeth, Gyorgy Thruso.
Detuvieron a Elizabeth y sus brujos, y a la condesa se le condenó por sus diez años de masacres sin necesidad de buscar más pruebas de las encontradas. Era suficiente. Según la condesa, con ayuda de sus secuaces, asesinaron a casi 650 niñas. Su meta, la de conseguir la sangre que necesitaba para conservar su belleza y juventud.
La condena entre Elizabeth y sus secuaces tuvo sus diferencias. A sus
compinches se les decapitó o se les quemó en la hoguera,
pero Elizabeth era noble y amiga personal del rey húngaro, por
lo que fue condenada con severidad a una muerte lenta. Ojo por ojo.
Fue emparedada en su propia habitación dejándole una ranura
por donde le pasaban los desperdicios de la comida y algo de agua. Elizabeth o Erszebeth Báthory era lesbiana, le excitaba la sangre y las orgías con mujeres, y creía firmemente que sus sacrificos le proporcionaban la juventud eterna. |